Racing Club y Newell’s Old Boys empataron uno a uno en el encuentro que cerró este segmento de lunes de la octava fecha del campeonato de primera división en Avellaneda, donde se desarrolló un partido intenso y vibrante del que el local mereció salir con la victoria en sus alforjas.

Los rosarinos abrieron la cuenta a los 10 minutos del primer tiempo por intermedio de Ignacio Scocco y los ”académicos” igualaron a los 27 de la misma etapa con un tanto de Gustavo Bou, el primero con la camiseta de Racing.

La ambición de ambos equipos fue saludable para el desarrollo del espectáculo, ya que Newell’s se puso por delante el objetivo de colocarse a un punto del lider River Plate, con el objetivo de no perderle pisada ante la coyuntura de que el miércoles el ”millonario” puede hacerse de tres unidades más cuando juegue el cotejo pendiente ante Arsenal, en Sarandí.

En cambio para Racing la victoria era perentoria, ya que venía de bvarios golpes que habian machucado la ilusión del hincha y confundido a los jugadores respecto de la legitimidad del mensaje que bajaba el técnico Diego Cocca, cuya continuidad se puso en serio riesgo.

Y para que ”la cuenta del amor cerrara”, como cantaba el inolvidable Jorge Falcón en ”Amor desolado”, el golazo convertido por Ignacio Scocco cuando apenas habían transcurrido 10 minutos de partido fue la circunstancia ideal para que el juego tomara el ritmo que este tipo de partido demandaba.

Es que la conquista de los rosarinos tocó en el orgullo al local, que sacó a relucir su instinto de supervivencia y se lanzó desenfrenadamente al ataque, con un fútbol desordenado que partía del futbolísticamente indisciplinado Ricardo Centurión y terminaba en los incisivos y voluntariosos Gabriel Hauche y Gustavo Bou.

Precisamente el ex Gimnasia y Esgrima La Plata fue quien llegó a la igualdad sobre la media hora de partido con un sablazo de derecha que pasó entre dos defensores ñulistas y quebró la resistencia de Oscar Ustari.

Y la imagen de Bou yendo al fondo del arco a buscar el balón para sacar inmediatamente del medio e ir en pos de la victoria, fue el prenuncio de lo bueno que estaba por venir.

Es que Racing atacó con persistencia, inclusive sin medir los riesgos de desnudarse defensivamente, y acorraló literalmente a Newell’s hasta el final de la etapa.

Claro que en el segundo período esa historia iba a tener una continuidad atenuada, porque Newell’s volvió a adelantarse en el terreno y logró equilibrar en parte el desarrollo, aunque en cuestión de llegadas fue Racing el más incisivo.

En el primer cuarto de hora el local llegó tres veces hasta las inmediaciones de un Ustari que terminó transformándose en figura, sobre todo cuando la presión de Racing le permitía a sus hombres recuperar cerca del área visitante.

La única consistente de Newell’s llegó sobre los 40 minutos poor intermedio de Maximiliano Rodríguez, cuando ya Racing se había quedado sin tiza con un Hauche entre agotado y lesionado y Scocco miraba desde hacía un cuarto de hora el partido desde afuera porque lo había reemplazado Eugenio Isnaldo (”Nacho” se fue muy contrariado por la variante).

Y tan sorprendente como ese cambio fue el de Francisco Cerro por un productivo Luciano Aued en el local cuando restaban 25 minutos y los dueños de casa necesitaban, querían y proponían una ofensiva incondicional impulsada por su pululante parcialidad,

Pero ninguno logró quebrar a su rival y los objetivos quedaron truncos para todos. Racing mereció más y no pudo, pero al menos mejoró su imagen. Y Newell’s mantuvo el invicto, aunque está tres puntos de River que el jueves pueden duplicarse.
Telam

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