Si Nalbandian no había tomado nota de todo lo que lo había perjudicado su patada en la final de Queen’s que lastimó al juez de línea, este lunes pudo comprobarlo.

Sin los puntos por haber llegado a esa final, que incluso podría haber ganado, Nalbandian se quedó afuera de los preclasificados para Wimbledon y encima el sorteo no fue nada amigable.

Janko Tipsarevic, un serbio muy aguerrido, número 8 del mundo y dueño de un servicio potentísimo, fue lo que el azar le puso del otro lado de la red.

Un rival que no se hubiese encontrado hasta la tercera ronda si entraba entre los 32 cabezas de serie. Si no hubiese lastimado al juez.  Si no lo hubiesen descalificado.

Y ante Tipsarevic Nalbandian jugó bien y se mereció mucho más de lo que se llevó.

Tuvo muchísimas oportunidades de quiebre y apenas consiguió uno contra un rival muy efectivo en su rubro.

El argentino sacó bien, desplegó su talento habitual y se mostró cómodo en el césped.

Muchos atributos que ante otro rival le hubiesen regalado un triunfo. Pero no ante un ‘top ten’.

Porque esos rivales no perdonan la mínima distracción y aprovechan y usufructan cualquier ventaja a a su favor.

Y así fue que Nalbandian se marchó en la primera ronda por segunda vez consecutiva en un torneo de Grand Slam.

En Roland Garros lo había eliminado el ignoto rumano Adrian Ungur. En Wimbledon fue el 8 del mundo. Y mucho tuvo que ver la patada en Queen’s.

Por su parte, Carlos Berlocq perdió con el belga Rubén Bemelmans. Los argentinos Juan Mónaco y Leo Mayer se enfrentan entre si.

Berlocq (37) fue eliminado por el belga Rubén Bemelmans (130) por 7-5, 6-7 (4-7), 6-3 y 7-6 (7-2).

Telam

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