Esta fue la tercera clasificación ‘albiceleste’ a los octavos en diez participaciones mundialistas consecutivas (desde Japón 1997): las anteriores fueron en Portugal 2003 y Suecia 2011, ésta última donde consiguió su mejor ubicación histórica con un décimosegundo lugar.

Argentina, que terminó en el cuarto lugar en el grupo D, se medirá el lunes en la próxima fase con Francia, campeón olímpico 2008 y 2012 y ecuménico 2009 y 2011, primero en la zona C.

Los ‘Gladiadores’, marcando que están en condiciones de jugar al balonmano de igual a igual con cualquiera, dieron el golpe de escena del certamen en el que era considerado el ‘grupo de la muerte’ junto a cuatro potencias europeas.

Empataron en el debut ante Dinamarca (24-24), perdieron por solo uno ante Polonia (24-23), vencieron a la débil Arabia Saudita (32-20) y cayeron en un polémico choque frente a Alemania (28-23).

Esta tarde en Duhail, Argentina jugó el partido como lo que realmente era, una final por el último lugar en la segunda ronda, y supo reponerse a la temprana descalificación de Sebasián Simonet, el conductor y cerebro del equipo, a los 15 minutos del primer tiempo, por un golpe en el rostro a Alexander Dereven.

Pero en los momentos calientes, cuando se definen las cosas importantes, aparecieron dos jugadores que habían estado ausentes sin aviso en lo que iba del torneo, Diego Simonet y Matías Schulz, y mostraron su mejor versión.

El ‘Chino’, el jugador distinto que tiene el equipo, dejó en claro porque es considerado el ‘Messi del Handball’ y fue elegido el mejor central de la Liga de Francia: pidió siempre la pelota, se hizo cargo de la conducción, terminó con seis goles y siendo elegido el mejor de la cancha.

El arquero de Nantes, que terminó con un porcentaje de 30 por ciento, se vistió de superhéroe con cuatro atajadas claves en los últimos diez minutos, para bajarle la persiana a las ilusiones rusas.

Otra destacada labor del pivot y capitán, Gonzalo Carou, raspándose con los rivales tanto en defensa como en ataque y llevando tranquilidad a sus compañeros cuando las cosas parecían ponerse feas, sobretodo en el primer tiempo, cuando Argentina corrió siempre de atrás en el resultado hasta los diez minutos finales.

Hubo también otro inteligente planteo táctico del entrenador nacional, Eduardo Gallardo, que desde el banco empezó a ganar el partido cuando determinó que el menor de los Simonet, Pablo, ingrese para reemplazar a Sebastián para terminar con tres goles y rotando los jugadores para que el siete ideal termine cerrando el juego en buenas condiciones físicas.

Formaciones:

Argentina: Matías Schulz; Federico Pizarro, Federico Vieyra, Gonzalo Carou, Sebastián Simonet, Diego Simonet y Federico Fernández. DT: Eduardo Gallardo.

Luego ingresaron: Leonardo Querín, Pablo Portela, Pablo Simonet, Fernando García, Agustín Vidal, Juan Pablo Fernández, Sergio Crevatín, Adrián Portela y Facundo Cangiani.

Rusia: Vadim Bogdanov; Pavel Atma, Sergey Gorbok, Egor Evdokimov, Timur Dibirov, Konstantin Igropulo y Daniil Shishkarev. DT: Oleg Kuleshov.

Luego Ingresaron: Mihail Chirupin, Alexander Pyshkin, Dmitry Kovalev, Dmitry Zhitnikov, Igor Levshin y Alexander Dereven.

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