La historia de K’Naan y la canción del Mundial

Su canción suena ahora en todos los rincones del planeta. Pero antes de que esto ocurriera, el niño que en 1991 logró escapar junto a su madre y hermanos de la guerra civil de Somalia ya se había convertido en un artista con un futuro prometedor.

Con un verso punzante y reivindicando sus raíces africanas, el cantante afincado en Canadá –cuyo nombre Keinan significa viajero en somalí- se abrió paso en la escena musical como nuevo abanderado del hip-hop de protesta social, no comercial, libre del control de las multinacionales.

“Escribo lo que quiero y canto lo que tengo ganas de cantar. Nadie controla mis mensajes”, afirmaba hace un tiempo. Sin embargo, la letra contestataria y comprometida de “Wavin’ Flag” no llegará al público masivo en su versión original, sino adaptada al espíritu “festivo” de la cita mundialista.

“When I get older, I will be stronger, they’ll call me freedom, just like a wavin flag” (Cuando sea mayor, seré más fuerte, me llamarán libertad, como una bandera ondeante), dice el estribillo original y que escucharemos en el remix del Mundial.

Afuera quedaron sus elocuentes versos que relatan la dura vida en África: “Tantas guerras, traspasando barreras, trayéndonos promesas, dejándonos pobres; los escuché decir que el amor es la manera, pero mira cómo nos tratan; nos hacen creyentes, peleamos sus batallas, entonces ellos nos engañan; tratan de controlarnos, no nos podrían retener, porque nos movemos como soldados; entonces nosotros luchamos, peleamos por comer, y nos preguntamos cuándo seremos libres”.

Por este tipo de letras su música fue calificada por la crítica especializada como “brillante poesía de protesta”.

La revista Rolling Stone elogió su aire al gran Bob Marley y lo comparó con Eminen. Dijo también que su sonido es una mezcla de ritmos africanos con hip-hop, punk y rock.

 

El propio K’Naan explica que su música está marcada por la tradición cultural africana, su vida actual y su pasado. Aunque es considerado un artista con conciencia política, asegura que simplemente es “honesto”, y que cuenta lo que está viendo.

“En Somalia, el medio masivo de comunicación es la poesía, pero pocos lo saben. Desde pequeño, para mi siempre ha sido más una cuestión de cómo dices las cosas, y esto tuvo mucha influencia en la forma que tengo de cantar”, relata.

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Nació en 1978 en Mogadiscio, capital de Somalia, en una familia musulmana que lo llamó Keinan Abdi Warsane. Su abuelo, Haji Mohamed era un reconocido poeta somalí, y su tía Magool era la cantante más famosa del país. De ambos heredó la sangre de artista que corre por sus venas.

Su infancia transcurrió en calma hasta que la violencia irrumpió en las calles de su ciudad. “Tuvimos que aprender a ser duros, y saber como manejar armas”, cuenta sobre aquellos años previos a la guerra civil en los que intentaba esquivar la muerte y escuchaba discos de hip-hop que le enviaba su padre, quien trabajaba de taxista en Nueva York.

Entonces, sin saber ni una palabra de inglés, el niño somalí seguía las letras de Paid in Full de ERIC B. & RAKIN por fonética.

Cuando el gobierno de Siad Barre cayó en 1991, su madre, desesperada, consiguió embarcarse junto a sus niños en el último avión que partió de Mogadiscio, antes de que Somalía se hundiera totalmente en el caos.

“Hay cosas del pasado que uno no puede olvidar, aunque trates vuelven de algún modo. Pero la música me da la oportunidad de transformar ese dolor en algo positivo”, sostiene K’Naan, diecinueve años después.

A su llegada a América, su familia pasó un breve período en Harlem hasta que se estableció en Toronto, Canadá. Allí el joven somalí se hizo amigo y socio del productor de hip-hop Sol Guy, quien lo ayudo a presentarse en 1999 ante el ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) para criticar la misión del organismo internacional en Somalia.

En la audiencia estaba el cantante senegales Youssou N’Dour, quien quedó impresionado con sus palabras y coraje, y lo invitó a participar en 2001 en su disco “Building Bridges”, un proyecto con el que recorrió el mundo. Así, el rapero daba sus primeros pasos.

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El debut llegó en 2004 con “My life is a Movie”, y un año después salió a la luz su primer disco de estudio, “The Dusty Foot Fhilosopher”. Pasaron cuatro años hasta que apareció “Troubadour”, grabado en los estudios de Bob Marley en Jamaica, con la colaboración de Mos Def, Damien Marley, Adam Levine y Chubb Rock.

Su último disco fue elegido por Amazon como el mejor album de hip-hop de 2009, y en 2010 K’Naan ganó el premio Juno, al mejor artista del año en Canadá.

Mientras, su canción “Wavin’ Flag” hacía su propio recorrido. Fue incluida en el video juego NBA 2K10 y un grupo de 50 artistas canadiense la eligió para recaudar fondos para las víctimas del terremoto de Haití.

La versión recaudó más de un millón de dólares a través de las descargas. Finalmente, llegó Coca-Cola e hizo un remix de la canción bajo el título “Wavin’ Flag: The Celebration Mix”, que también fue incluida en el video juego 2010 FIFA World Cup South Africa.

Aunque conserva muchos elementos de la canción original, la letra se ha cambiado para lograr una versión “más abierta, que invite a la celebración”. El Mundial es un momento en que todos estamos juntos y el mundo olvida sus conflictos y problemas, por eso nos enfocamos en la unidad y la celebración”, explica K’Naan.

Más allá de estas concesiones, el rapero de “la nación de los poetas” sigue disparando versos mordaces que sacuden las conciencias y acercan al mundo la cultura africana.

Cuando habla no deja a nadie indiferente: “Muchos somalíes ven a los piratas como guardianes de la costa ante los abusos que cometen los países del primer mundo, que durante mucho tiempo han practicado masivamente la pesca ilegal en nuestras aguas”, asegura. “Toman los recursos naturales de nuestro país.

Pero lo más grave es que vierten restos de basura nuclear”, agrega. Él se siente cómodo y orgulloso llevando la voz de África a un mundo que quiere imponer parámetros y conceptos propios a toda la humanidad. Sus canciones son una valiosa puerta de entrada a la diversidad.

Telam

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