Marea de colores que comenzaban a llegar al acceso del club, que no eran otros que los cerca de 4 mil quinientos chicos dispuestos a vivir la fiesta del deporte que más les apasiona.

 

Padres, entrenadores y profesores, que desde todas las provincias, llegaron a Santa fe con la premisa de que los chicos se diviertan.

 

Las comparaciones son odiosas, aunque muchas cosas de las que el fútbol profesional entregó a lo largo de su historia tiene este certamen.

 

La salida en formación de los equipos, al mejor estilo de un mundial de fútbol, o los saludos previos al partido de un equipo, el cual es motivado con una palmada en el pecho como el “Viejo” Timoteo Griguol lo hacía con sus dirigidos en Gimnasia de la Plata.

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Vestuarios plagados de envases cargados de ilusiones para friccionar las piernas que luego serían raspadas al momento del pitazo inicial del árbitro, que en algunos casos no podían hablar de pie sino que agachados por los diminutos niños que sólo quieren jugar.

 

Pantalones que llegaban hasta debajo de las rodillas, camisetas sueltas al mejor estilo Ariel “Burrito” Ortega y botines que denostaban las edades de los gurrumines, que a partir de los ocho años solo buscaban hacer amigos y meter un gol.

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Punto y aparte para los entrenadores, los cuales mostraban sus “escuelas”, desde los “bielsistas”, que no realizaban comentarios y solo a partir de sus muecas daban a entender de cómo iba el partido. O los “carusistas”, que con ademanes gritos y chiflidos condimentaban partidos donde la frescura e inocencia de los niños era lo más disfrutados por padres y espectadores,

 

Con el pitazo del final del encuentro, ilusiones que se apagaban y otras se iluminaban aún más.

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Un niño al costado de la cancha rompe en llanto mientras su rival, un pequeño de edad y estatura, intenta levantarlo, ante el aplauso de los padres, para demostrar que un niño puede emocionar al público y no solo con una patada o un gol.

 

Las palmas de los espectadores ardían, ya que el “enano” había cumplido su cometido, levantar a su rival, conseguir un amigo, pues como dice una de las frases que auspicia al torneo: “El fútbol es solo un juego”.

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