Desde hace mucho tiempo se le viene cuestionando a Boca, y fundamentalmente a su dirigencia, las deficiencias del drenaje de La Bombonera y en consecuencia las constantes inundaciones y problemas que sufría el campo en cada partido que se llevaba adelante allí con condiciones climáticas adversas.

Por tal razón, los dirigentes decidieron aprovechar este ‘parate’ estival para llevar adelante las obras y las refacciones correspondientes. Si bien en un principio impactó ver la cancha como un enorme terreno baldío –incluso el pasto fue vendido a los hinchas-, ahora el campo comenzó a tomar color y más de uno comenzó a respirar tranquilo. De todas maneras, todavía falta la etapa más importante para culminar los trabajos.
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