La Bombonera se hizo escuchar

El clima político se instaló definitivamente en Boca. Las urnas entraron a la cancha y los comicios en la búsqueda del sucesor de Daniel Angelici invadieron cada espacio del club. Por eso mientras la pelota rueda, la incertidumbre, las versiones y las distintas hipótesis copan la escena. Incluso después de una goleada en la que el equipo se trepó a la cima de la Superliga. Porque las voces apuntan a saber qué pasará después del 8/12 y todos caen en un laberinto difícil de salir.

Lo contó Gustavo Alfaro: “Desde el 3 de enero teníamos claro que era un año electoral y que era una complejidad más a las que de por sí se tienen. Uno trata de mantenerse al margen, ajeno… porque las cosas que no te suman en definitiva te restan. Es algo que está presente y no está en nuestras manos manejarlas”. El DT no sabe si va a continuar en su cargo pero cada triunfo en esta recta final lo llena de alivio. Y el peso de las derrotas, claro, agita todo mucho más. También sabe que cada decisión que tome con el equipo puede traer consecuencias en la evaluación final para la continuidad de un futbolista o no.

El caso de Tevez, quien redondeó un buen partido ante Arsenal además de su gol para el 1 a 0, es también emblemático. Y se lo nota inquieto al Apache. En 4 días fue en la búsqueda de los micrófonos para exponer su situación. Pasó de contar que solo juega en Boca en la Argentina a reflejar que no piensa en el retiro. Carlitos jugó muy mal contra Lanús y fue víctima de críticas de parte de los hinchas, quienes en la Bombonera le retribuyeron aplausos como a uno más y no se prendieron en los intentos que hizo La Doce por corear su apellido. “Carlitos es de Boca, de Boca no se va”, cantaron desde el corazón de la barra. Pocos se subieron a esa maniobra que se pareció mucho más a algo orquestado que a un pedido popular.

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“Yo hoy no me imagino con otra camiseta que esta, ni se me pasa por la cabeza. Pero va a llegar el momento en que va a tener que ser así, más cuando terminen estos cuatro o cinco partidos que quedan”, deslizó el Apache en una de las tantas declaraciones que dejó en la jornada.

Y por primera vez admitió lo que intuye que ocurre a su alrededor: “Creo que uno tiene que empezar a hacerse a la idea de que eso (la posibilidad de irse de Boca) puede pasar. Pero por ahora quiero disfrutar esto. Cuando termine el campeonato eso se verá, y se pondrán muchas cosas en la balanza”.

A Tevez se le vence el contrato a fin de año y ninguna voz política se pronunció sobre su continuidad. En el oficialismo y en la oposición saben que empezar cualquier proyecto futbolístico con él adentro es complejo. Los roces de los últimos tiempos fueron evidentes con entrenadores y compañeros. Por eso para Tevez ser titular en estos encuentros (más aún en los de la Bombonera) son su última carta para jugar ante los ojos del hincha de Boca. Luego, como en cada negociación, todo quedará en manos de inquietudes económicas y también políticas. Al cabo, su cercanía con Daniel Angelici y Mauricio Macri​ tiene un peso específico difícil de disimular al momento de tomar una decisión.

Los nervios por saber qué pasará después de las elecciones son evidentes. Si hasta Ramón Ábila​ tuvo un pequeño cruce con un periodista que solo le consultó si le gustaría seguir en 2020. “Obviamente que hay que esperar las resoluciones de fin de año, las elecciones y todo eso, pero tengo contrato en Boca, yo nunca me quiero ir, no me quiero esconder y siempre voy a dar la cara. Tengo contrato hasta 2022 y si quienes estén a cargo del club quieren que me quede, bienvenido sea”, terminó diciendo con un tono alterado. Como él hay otros tantos, pero evitan los micrófonos.

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En la mañana de La Bombonera los hinchas festejaron los goles, aplaudieron a los futbolistas, murmuraron con algunos que mostraron dudas pero fueron contundentes en un minuto de furia. “Boca va a salir campeón, el día que se vayan todos los hijos de p… de la Comisión”, se gritó desde la cabecera Sur del estadio. Se sabe: ese es el sector más politizado de las bandejas de socios, pero el grito se impregnó en plateas y otras tribunas de Brandsen 805. Fue mucho más genuino ese grito que lo que intentó cantar la barra de Boca para taparlo.

“ Tenemos falencias como equipo, yo como entrenador… pero tengo gratitud por este plantel. Siento que la inercia se rompió, que la curva tiene otro punto de inflexión y que Boca está parado de otra manera para el futuro. Ojalá que lo que venga, estemos nosotros o no, se construya sobre lo que se hizo”, fue el mensaje de cierre de Alfaro. Es que Boca convive entre el análisis y la evaluación. Transita sus días con un horizonte muy cercano que puede terminar con el ciclo de todos, de algunos o de nadie. En Boca las urnas le ganaron a la pelota.

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