Independiente se metió en los cuartos de la Copa

Con el objetivo claro de sumar un gran caudal de puntos en el torneo local para no perder la categoría en julio próximo, Américo Gallego decidió afrontar el partido de vuelta de la Copa Sudamericana ante Liverpool de Uruguay, en el estadio Centenario de Montevideo, con un mix entre titulares y suplentes.

Los once nombres hicieron cuanto pudieron en el transcurso del primer tiempo, pero la falta de ritmo quedó en evidencia. Eduardo Tuzzio y Cristian Tula en la zaga central, al cabo de varias semanas marginados por culpa de distintas lesiones, estuvieron faltos de ritmo como pocas veces en el último tiempo. De hecho el gol del dueño de casa llega por intermedio de Núñez, que tras recuperar la pelota se abusó de las bondades de Tuzzio a la hora de marcar, y definió desde fuera del área.

En el medio Fernando Godoy se mostró desconcertado, jamás logró conectar con Fredes ni éste con Rosales para generar una sucesión de pases teñidos de rojo. Siendo así, Patricio Vidal resultó un espectador de lujo.

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En un partido trabado, Liverpool había logrado romper el cero y con esa victoria parcial se metía en los cuartos de final de la Copa Sudamericana por el gol de visitante (en Avellaneda el duelo finalizó 2-1). Desde entonces la protagonista de la velada fue la fricción, los roces a la altura del círculo central. Cuando los uruguayos se quedaban con la pelota apelaban a Núñez, mientras que Independiente no sabía qué hacer con ella los pocos ratos que la conseguía.

Para la segunda mitad Américo Gallego intentó modificar el desarrollo mandando a la cancha a Martín Benítez y Lucas Villafañez por Fredes y Rosales, buscando una cierta frescura en la ofensiva propia de la desfachatez de los jóvenes.

Los deseos del Tolo se hicieron realidad. Con ese cuarteto sub 24 integrado por Vidal, Villafañez, Benítez y Mancuello, el ataque argentino ganó movilidad, obligando a Fabián Vargas a cerrarse para alivianar la tarea de Godoy y hacer pie, juntos, en el mediocampo. De hecho una acción que lo encuentra a Mancuello en la medialuna del área terminó en el empate. El zurdo eludió al arquero y definió al arco vacío para devolverle a la visita la sensación de saberse clasificado.

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A partir de entonces Liverpool buscó hacerse protagonista del partido. Se adelantó en el terreno sin mayores ideas y lo único que consiguió fue amontonar hombres en torno a la solidez de Diego Rodríguez, generándose problemas en cada contragolpe, que bien podría haber finalizado en el segundo gol de los hombres de Avellaneda.

Así pasó el último tramo del encuentro, hasta que en el minuto final un nuevo ataque rojo finalizó en la red gracias a la buena definición de Roberto Battión. Con un global de 4-2, el Rey de Copas volvió a escalar posiciones en una competencia internacional, sellando la clasificación a los cuartos de final de la Copa Sudamericana, título obtenido en 2010. Ahora deberá medirse con U Católica, de chile.

Con la de hoy, además, sumó su quinta victoria consecutiva.

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