Empató con un penal de Ezequiel Barco e hizo valer el triunfo de la semana anterior en Avellaneda. Fue mejor que Flamengo.
A tono con el clima que reinó en la previa, y que más allá de los enfrentamientos callejeros, desembocó en un ataque a la delegación visitante, que llegó con los vidrios del micro destruidos por las piedras que le arrojaron los fanáticos seguidores del conjunto brasileño, adentro el partido comenzó siendo por demás intenso. Reinó la pierna fuerte, de un lado y del otro, por lo general al borde de la tarjeta.

Flamengo trató de hacerse cargo del campo y de la pelota, pero se encontró con un Independiente sólido, que no le permitió jugar con espacios, y eso determinó jugadas de mitad de cancha. Las buenas intenciones se derrumbaron en tres cuartos, y recién a los 13 minutos el conjunto local consiguió llegarle al Rojo. Pase en cortada para la aparición de Everton (¿adelantado?), que Martín Campaña tapó abajo, en buen achique.
El juego comenzó a volcarse, a partir de esta situación, contra el arco de Independiente, que tras una corrida de Maximiliano Meza, a quien anticipó el arquero, volvió a sufrir cuando Everton y Diego se encontraron en la puerta del área, y el remate de este último resultó interrumpido por Fernando Amorebieta en un desesperado y salvador cruce abajo. A los de Avellaneda les empezaba a costar mantener el empate sin goles, y la ventaja de 2 a 1 en el global por la victoria de la semana anterior en Avellaneda.

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La presión de Flamengo terminó por quebrar la estructura defensiva ideada por Ariel Holan para la gran final. Sucedió a los 29 minutos, a partir de un tiro libre servido desde la derecha, con un centro pasado, que continuó con la pelota volviendo al área, un par de metros adelante de la línea de sentencia, que aprovechó Lucas Paquetá con un remate corto. Explotó el Maracaná, ni más ni menos. Con este gol, la finalísima de la Copa Sudamericana se extendía media hora más, pues ganando los brasileños por un gol, había un alargue para desempatar.

No desesperó Independiente, y aunque conmovido por el golpe, trató de retomar su juego de marcación apretada en todos los sectores. En esa reorganización estaba la escuadra argentina cuando un pase largo salió para la corrida de Maximiliano Meza, quien cayó dentro del área al sentir las manos del colombiano Gustavo Cuéllar, que salió a cruzarlo. La falta existió, y a pesar de los reclamos, el empate le quedó servido a Independiente. Ezequiel Barco se hizo cargo del tiro libre penal, con un derechazo bajo, sobre el palo de la mano derecha del arquero, que eligió el otro sector. Gol, empate 1 a 1, algarabía en los miles de argentinos que alentaron al Rojo, y con este resultado la Copa viajaba a Avellaneda.

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Se jugaban 39 minutos, y Flamengo sintió el impacto. Más de lo que Independiente había sufrido la apertura. En consecuencia, el último segmento del primer tiempo se desarrolló lejos de los arcos, dejando un gran signo de interrogación para la segunda parte.
Ni bien comenzó el segundo tiempo, Paquetá arrancó en cancha propia con la pelota al pie, dejó en el camino a los marcadores que le salieron, pero no quedó afirmado en el área y eso jugó a favor de Campaña. Zafó Independiente, entró en la desesperación Flamengo, y con espacios el visitante encontró el mejor partido para sus intereses.

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En ese partido de un arco al otro, con tránsito rápido de la pelota en la franja central, Emanuel Gigliotto encontró terreno favorable para salir por la izquierda, y aunque definió bien por sobre el arquero, la pelota terminó siendo desviada por Juan sobre la línea. Verdaderamente increíble la jugada, en particular el final. Si hubiera entrado, era el mejor gol de la Copa, para cerrar el Maracaná.

De nuevo asustó el Puma, aunque terminó probando desde afuera del área con un pelotazo a las manos de César, en un final donde Flamengo se jugó a todo o nada, y aunque generó un par de situaciones, la mejor parte le correspondió a Independiente.

Entre las emociones, hubo un par de entradas muy fuertes, como una de Juan, que debió ser expulsado, pero el 1 a 1 quedó sellado y premió al mejor equipo de los dos, porque la término de los 180 minutos Independiente fue el mejor.

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