Mitad en broma, mitad en serio, acaso también para quitarle presión al equipo en la antesala del superclásico luego de una pretemporada en los Estados Unidos que no había dejado las mejores sensaciones, Rodolfo D’Onofrio dijo el fin de semana pasado que prefería guardar su ya famoso suéweater rojo para la final de la Supercopa argentina ante Lanús, que se jugará el sábado en La Plata. Ese escote en V es una suerte de amuleto que el presidente de River suele colgar sobre sus hombros incluso en días de calor, un objeto fetiche que lo acompañó durante la mayoría de las últimas conquistas de River, que no fueron pocas por cierto. En efecto, River irá a La Plata en la buscúsqueda del séptimo título con Gallardo como técnico y del noveno durante la gestión de D’Onofrio, ya que antes de la llegada del Muñeco habían obtenido el Clausura 2014 y la Superfinal ante San Lorenzo, en San Luis, con Ramón Díaz como entrenador.
”La final ante Lanús es nuestro primer gran objetivo”, adelantó Gallardo en Orlando, durante los trabajos de preparación, relativizando así el valor de los encuentros que River jugó por la Florida Cup ante Millonarios de Bogotá (1 a 0), San Pablo (0 a 0 y victoria por penales del equipo brasileño) y Vasco da Gama (0 a 1). Por eso, Gallardo decidió preservar a Lucas Alario y no incluirlo en el superclásico que River le ganó 2 a 0 a Boca al arrastrar un fuerte golpe en la pierna izquierda del encuentro ante Vasco. ”Si contra Boca hubiera sido un partido oficial, Alario hubiera jugado”, dijo a la nacion un integrante del cuerpo médico de River. El goleador del equipo, entonces, retornará el sábado, cuando Gallardo afronte su novena final como técnico de River. Hasta ahora, ganó cinco títulos internacionales y la última Copa Argentina, y cayó en la Supercopa Argentina 2015 ante Huracán, en San Juan, y en la final del Mundial de Clubes frente al Barcelona, en diciembre de ese mismo año en Japón. En el medio tuvieron lugar dos hitos que lo pusieron al DT en el Olimpo de los ídolos del club: las eliminaciones coperas ante Boca en la Sudamericana 2014 y la Libertadores 2015, dos instantes que para los hinchas de River tuvieron el significado de una redención histórica, dos victorias difíciles de igualar desde el aspecto emocional, ese intangible tan preponderante en el fútbol.
Envuelto en un halo de cierta incertidumbre porque su única experiencia había sido al frente de Nacional, de Montevideo, al que sacó campeón uruguayo, Gallardo llegó a River en junio de 2014 y rápidamente empezó a saldar viejas cuentas para River. En primer lugar, el equipo ganó la Copa Sudamericana de ese año, el primer título internacional para el club en 17 años. A la distancia, en las entrañas de su cuerpo técnico esa vuelta olímpica se valora cada vez más porque fue ante Atlético Nacional, de Medellín, que ya por entonces daba muestras de ser un equipo muy interesante y cuyo crecimiento posterior lo llevó a ganar la última Copa Libertadores. Y a partir de entonces sobrevinieron más alegrías para River, un torrente ganador que en 2015 incluyó la obtención de la Recopa Sudamericana ante San Lorenzo, de la Copa Libertadores y de la Suruga Bank, un torneo menor en términos deportivos pero que suma una estrella en el palmarés. El año pasado, al retener la Recopa Sudamericana tras ganarle a Independiente Santa Fe, de Bogotá, Gallardo sumó a nivel personal la misma cantidad de títulos internacionales que había logrado River hasta su desembarco. Diez en total, con cinco del Muñeco, el técnico que cambió la historia moderna de River.
Ante Lanús, Gallardo tendrá la posibilidad de sumar más argumentos, al menos numéricos, para quienes ya lo consideran uno de los mejores técnicos de la historia de River. Ya es el único apellido riverplatense que ganó la Libertadores como futbolista y como técnico. Y ahora buscará su séptimo título con el saco de ”míster” para acercarse todavía más a Ramón Díaz y a José María Minella, los dos técnicos más ganadores de la historia del club. El riojano es el que más vueltas olímpicas dio, con nueve, y Minella lo sigue con ocho. Por lo pronto, del otro lado de la raya de cal, Gallardo ya suma la misma cantidad que Labruna, acaso el máximo prócer riverplatense, con seis conquistas.
A decir verdad, la Supercopa argentina representará para River la posibilidad de extender el ciclo exitoso de Gallardo. Sin embargo, para este Gallardo que busca un River con más volumen de juego pero que por ahora debe conformarse con un equipo con una alta capacidad competitiva, será la chance de potenciar su idolatría, de ratificar su condición de ganador en los duelos coperos mano a mano, y de abrirse aún más paso entre los próceres del club.

La Lista de los máximos campeones con la banda
Ángel Labruna: 22 títulos (16 como jugador y 6 como técnico)

Marcelo Gallardo: 14 títulos (8 como jugador y 6 como técnico)

Ramón Díaz: 14 títulos (5 como jugador y 9 como técnico)

Carlos Peucelle: 14 títulos (12 como jugador y 2 como técnico)

José María Minella: 14 títulos (6 como jugador y 8 como técnico)

Leonardo Astrada: 13 títulos (12 como jugador y 1 como técnico)

Daniel Passarella: 10 títulos (7 como jugador y 3 como técnico)
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