El comienzo del partido también marcó el inicio del ciclo de Milito en Estudiantes, quien a pesar del fortísimo respaldo del presidente ”pincharrata” Juan Sebastián Verón, llegó a este bautismo profesional con la presión de cargar con una ideología futbolística que va a contrapelo de la historia del club platense.

Y esto se vio ya con la forma en que el ex Independiente paró el equipo, un 4-3-3 elástico, en el que Luciano Acosta era el que tenía las mayores obligaciones y de tantas no pudo cumplir ninguna, ya que no fue extremo, ni enganche, ni doble cinco, aunque intentó hacer pie en todas ellas.

Es que el hecho de haber jugado en el Barcelona de Josep Guardiola que ganó todo, incluyendo aquel Mundial de Clubes que el equipo catalán le ganó justamente a Estudiantes, estigmatizó a ”Gaby” antes de comenzar su carrera como entrenador, y justamente Estudiantes no es por ello el mejor lugar para iniciarla.

Pero el hermano del goleador racinguista, Diego, aceptó el doble desafío y paradójicamente le tocó debutar en una instancia decisiva, tras el polémico despido de Mauricio Pellegrino, ante el ”otro” Barcelona, este ecuatoriano ya eliminado en primera fase (sólo sumó cuatro unidades y no ganó ninguna en Ecuador), que llegó sin presiones a este cotejo.

E impensadamente tuvo un logro ”histórico” en la previa, ya que logró lo que nadie antes en el mundo del fútbol: que César Menotti y Carlos Bilardo intercambiaran elogios para el Huracán del ’73 y el Estudiantes del ’82 que fueron por entonces campeones del fútbol argentino.

Los dos técnicos campeones mundiales con Argentina intercambiaron estos reconocimientos a partir de consultas coincidentes sobre Milito, al que los dos supieron dirigir, el ”Flaco” en Independiente y el ”Narigón” brevemente en el seleccionado nacional.

Tanta presión necesitaba una válvula de escape, sobre todo porque ya consumado el triunfo de Atlético nacional en Medellín sobre Libertad por 4 a 0, un gol de Barcelona dejaba afuera a Estudiantes, y ese fantasma empezó a corporizarse a los 22 minutos del segundo tiempo, cuando Guido Carrillo falló en un tiro penal que contuvo Damián Lanza.

Y ese alivio llegó justo 10 minutos más tarde por intermedio de Acosta, por el que había apostado tan fuertemente Milito. El ex Boca Juniors colocó el 1 a 0 con un derechazo bajo y respiró todo Estudiantes y media ciudad de la lejana La Plata.

Después hubo tiempo para que Carrillo se reivindicara del penal malogrado con la conquista del segundo y aliviador tanto de su equipo, que enterró en el olvido el flojo rendimiento del primer tiempo bajo la lluvia guayaquileña, los tantos errados en el arranque del segundo período, y el temor manifiesto a una eliminación que hubiese resultado muy difícil de digerir precisamente en un comienzo de ciclo.

Por eso se celebraron tanto los 10 puntos que le permitirán al ”pincha” alcanzar quizás un cruce más benévolo en octavos de final, habida cuenta que Atlético Nacional se adjudicó el primer lugar de la zona con 11, mientras que Libertad quedó eliminado con 8.
Telam

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