En el día del homenaje a Messi, Mascherano se convirtió en héroe

El mediocampista hizo su primer gol en el Barcelona, tras 319 partidos.

Parecía una goleada más del Barcelona, en pleno homenaje a Lionel Messi, tras ese domingo de magias y de gol 500 en el Santiago Bernabéu. En el Camp Nou se consolidaba otro trámite burocrático y previsible entre el multiestelar Barcelona y el enclenque Osasuna, último en la tabla de posiciones, primero entre los equipos más goleados de las cinco Ligas top de Europa (ahora, tras los siete del Barcelona, suma 82; ocho más que el Pescara, colista de la Serie A). Cinco a uno ganaba el gigante catalán. El árbitro José Munuera entonces sancionó un penal por infracción a Denis Suárez. Iban 21 minutos del segundo tiempo. En el campo de juego ya no estaban los integrantes de la MSN. Messi, Suárez y Neymar, los tres principales encargados de los penales. Se encontraba el cuarto de esa lista, Iván Rakitic. Pero Piqué se acercó al croata y le ofreció al oído ese mensaje que era un murmullo del estadio entero: que lo patee Mascherano. Desde el banco de suplentes, los compañeros sonreían como si se tratara de una broma en plena estudiantina. Luis Suárez gesticulaba para impulsarlo a Mascherano para que pateara. Y el argentino, que estaba disputando su 319º partido con la camiseta del Barcelona, fue tras los pasos de su primer gol.

De repente, la celebración por ese Messi colosal, que ya había llegado a los 502 goles con el equipo de su vida, quedó detrás de esa escena. O al costado, un poco menos visible. Todos querían que El Jefecito -cuarto capitán del Barcelona- convirtiera finalmente un gol, incluso el principal agasajado de la ocasión, el amigo Messi. Y Mascherano fue firme, seguro, sin traumas. Pateó fuerte, de derecha, alto, al medio. Gol. Golazo por significado.

Lo abrazaron todos. Pasó a ser el gran protagonista de la noche catalana. “Mascherano es leyenda”, admitió el diario Marca, desde Madrid. En simultáneo, Rakitic contaba en la zona mixta los entretelones de la decisión: “Piqué me dijo que se lo dejara a Masche y al presi hay que hacerle caso”. Ese remate se convirtió en -además del sexto tanto del 7-1 del Barça- en el gol número 100 del equipo en la Liga y en el 500 de la Era Luis Enrique. Al costado del campo de juego, la MSN aplaudía de pie al más laburante de sus compañeros.

También Mascherano contó en primera persona ese momento, sus sensaciones: “Fue más una muestra de cariño que otra cosa. Esto no es un tema de convertir un gol sino de sentir el afecto tanto de mis compañeros como del público del Camp Nou. Ya había pasado muchas veces y lo he dicho que no era algo que me tenía preocupado. Ante la insistencia de todo el mundo, fue difícil decir que no al penal”. Mientras él explicaba ese instante que guardará entre los recuerdos lindos, en las redes sociales todos comentaban lo sucedido. Desde Luis Suárez, que se sacó una foto de goleadores, hasta todos los argentinos que lo convirtieron en trending topic del país.

Antes y después de ese penal para la memoria blaugrana hubo un partido sin equivalencias. Barcelona aplastó a Osasuna en todos los aspectos del juego. De principio a fin. Hubo tres dobletes: Lionel Messi, André Gomes y Paco Alcácer. El golazo de tiro libre de Roberto Torres para el 2-1 parcial resultó apenas un decorado. El Camp Nou estaba atento a otra cuestión: rendirle pleitesía al principal de sus inspiradores, Messi. Hasta que llegó otra cita con la historia: la de celebrar para siempre el primer gol de Mascherano. Ese instante en el que se convirtió en héroe.

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