El Dakar del Bicentenario inició hoy en La Rural del barrio porteño de Palermo, acompañado todo el día por fanáticos y nuevos seguidores, la virtual primera etapa de la carrera en que la se convierte la exigente verificación técnica.

A la verificación se someterán hasta fin de año los 372 motos, cuatriciclos, autos y camiones que disputarán este segundo rally por casi 9 mil kilómetors de caminos de Argentina y Chile, entre el 1 y el 17 de enero.

El de hoy fue el primer contacto directo del Dakar 2010 con el público, gran actor de la edición anterior cuando se volcó masivamente a las rutas de los dos países, pero los protagonistas fueron esta vez pilotos, mecánicos, máquinas y verificadores de la organizadora, la Amaury Sport Organisation (ASO), encargados de decidir si los participantes y sus vehiculos cumplen los reglamentos del rally, hasta en el último detalle.

El piloto argentino Andrés Memi, quien corrió el año pasado en la categoría motos y en esta edición lo hará con una camioneta Mitsubishi, contó a Télam su singular impresión sobre la jornada: “Es un trámite tedioso, pero lo súper disfruto, porque es parte del Dakar y cuando se termina el rally queda un gran vacìo”, dijo.

La verificación en el Dakar es un proceso que conducen básicamente técnicos mecánicos, pero del que también participan asistentes diversos, encargados de comprobar el cumplimiento general y particular de los reglamentos, incluso con apoyo de personal argentino convocado por la ASO.

La cita para pilotos y mécanicos es en un sector del pabellón verde de La Rural, donde se alzan unos 15 puestos, cada uno abocado una una tarea específica.

Entre ellos se destacan los que chequean que los documentos de los vehículos estén en orden, el que se ocupa de la parte médica (vacunas y seguros) , el del seguimiento satelital con entrega del sistema de detección Iritrack, más navegador, y la del Road Book, que es no es otra cosa de una hoja de ruta que acompañará a los participantes en cada una de las 15 etapas.

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Sin dudas, esta es la parte más tediosa de los trámites que la organización hace cumplir a rajatabla a cada uno de los participantes de la travesía Dakar y su paso por estos puestos lleva, al menos, unas dos horas.

Una vez que el piloto termina con este “papeleo” tiene que sortear la verificación técnica propiamente dicha, y sobrepasar otros tres puestos.

En el caso de las motos y cuatriciclos, primero reciben por parte de dos encargados de la organización los números que llevarán pegados sus máquinas y los que irán sobre la vestimenta.

Ni siquiera en este punto hay concesiones y la exigencia respecto a la altura de la espalda en la que el piloto debe llevar su número que lo identifica sorprende a los participantes y mécanicos novatos del rally.

Por razones de visibilidad, tiene que estar a 20 centimetros por debajo del cuello, ni uno más ni uno menos, aunque esto le de un dolor de cabeza a algún participante de un equipo chico que se ve obligado a tapar con este trozo de tela parte de la publicidad de su esponsor.

El desfile continúa por un segundo puesto en el que otras dos personas de la organización comienzan a pegar en el lugar “exacto” y con manos de artesanos los calcos con los números y los avisos de los patrocinadores oficiales del Dakar.

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El último paso es el de la verificación técnica propiamente dicha, porque allí los vehículos deben pasar el examen más rígidos de todos, ya que los motores son sometidos, entre otras cosas, a las pruebas de nivel de decibeles del tronar de los caños de escape.

El argentino Pablo Copetti pedeció en carne propia la exigencia de la organización sobre ese punto. Uno de los encargados técnicos de ASO apenas escuchó el motor del cuatriciclo supo que la cosa no estaba bien y no seeiquivocó. Superaba por 5 decibeles el nivel permitido.

Inmediatamente fue auxiliado por sus mécanicos y ahí mismo superó el inconveniente con varios ajustes a contrareloj.

“Sin dudas son más que exigentes. Afortunadamente sólo tuvimos ese problema y lo sulucionamos enseguida”, le dijo a Télam uno de los mécanicos de Copetti, a quien este último trámite le pareció muy corto en comparación con el papeleo previo.

Luego se marca con pintura roja y amarilla los motores y los chasis para comprobar que el piloto no viole el reglamento y los pueda cambiar de modo irregular durante la competencia..

La verificación técnica no hace diferencias y todos los pilotos tienen que estar ahí, sin importar sus antecedentes profesionales, si son amateurs o el propio campeón del Dakar.

Aunque puede resultar de lo menos espectacular del Dakar, dentro del predio cientos de tuercas se sobrepusieron a las demoras y siguieron decerca cada una de las instancias del trámite, aunque sólo se llevaran como premio unos segundos del rugir de los motores.

Afuera, mientras el cielo jugaba y pasaba en Palermo del sol a un color plomizo, para luego llover, cientos de personas que pagaron 10 pesos la entrada disfrutaba de los stands armados para la ocasión, carpas acondicionadas para descansar, una pantalla gigante con las imágenes más destacadas del rally y con el lento pasar de los participantes, que tras la verificación desfilaron por una rampa montada especialmente.

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Otras de las atracciones para el público en estos días será el camión de la organización en el que se trasladaran por los casi 9.000 kilómetros de la competencia los 3.000 neumaticos que utilizarán los participantes.

Sus encargados no se cansaron de posar para las fotos y hacer subir a ese gran bastión rodante a los fanáticos, meintras chapurreaban español para decir que el público de estas latitudes es “fantástico” y “muy respetuoso” de las reglas.

Gran parte de los autos que Llegaron muchos por Panamericana, hasta la Rural, en el barrio porteño de Palermo, desde el puerto de Lima, donde habían sido descargados días atrás desde un buque especialmente fletado.

La verificación técnica continuará sin descanso hasta el 31 de diciembre inclusive, cuando los vehículos finalmente inscriptos y autorizados a competir queden listos en el parque cerrado de La Rural para la largada simbólica del día siguiente, en el Obelisco de Buenos Aires, un espectáculo que convocó a cientos de miles en el Dakar 2009 y que promete sorpresas y renovadas emociones para esta edición.

El Dakar largará la competición propiamente dicha al día siguiente, desde la ciudad bonaerense de Colón, a 350 kilómetros de Buenos Aires, a donde la caravana llegará en una etapa de enlace, el primer día del año, por la ruta nacional 8, para correr desde allí el 2 de enero hasta Córdoba, segunda del total de 15 etapas.

Telam

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