Con el corazón en la mano. Federico Delbonis consiguió una de esas victorias consagratorias en la Copa Davis. En un clima muy difícil y con un público que convirtió por momentos el estadio en una caldera. Ante un tenista mañoso y dueño de un gran talento. Así consiguió llevarse el triunfo por 6-4, 7-5, 3-6 y 7-5 para sellar el 3-1 en la serie contra Italia en el Tennis Club Baratoff y garantizar el paso de Argentina a semifinales del torneo.

La imagen que Fognini dio en el comienzo estuvo muy lejos del tenis majestuoso del single con Mónaco y algunos momentos del dobles. Impreciso, frío, arriesgaba mucho y erraba casi todo. Delbonis logró aprovechar ese inicio para quebrarle en el segundo game, pero después algunas equivocaciones le permitieron al italiano recuperar el break en el juego siguiente. Y las malas sensaciones para el argentino crecieron después: Fognini se metió en el partido, empezó a meter las que iban afuera, Fede se equivocó más y cedió otra vez su saque. El partido entraba en el terreno que más le gusta al ídolo local: él repartiendo magia y nutriéndose del aliento de un público que lo ama. Pero el argentino consiguió estabilizarse y a Fogna le costaba mantenerse constante. El argentino capitalizó uno de sus lógicos bajones, recuperó el break y enseguida salió indemne de un extensísimo noveno game con su saque. Y en el juego siguiente, en medio del mar de emociones del partido, Delbonis consiguió un nuevo quiebre que valía el set luego de un par de golpes que mostraron su terrible potencia. El primer impacto era para el argentino.

Fognini sintió el impacto del set perdido. Sabía que sus chances, después del gran desgaste de ayer cuando jugó ante Mónaco y en el dobles, dependían en buena medida de que el partido no se extendiera. Pareció que Delbonis daba un impacto decisivo cuando quebró otra vez en el cuarto game, pero al juego siguiente, pese a levantar un 0-40, cedió su servicio. Fognini hacia mucho daño cuando lo traía a la red con los drops, mientras el zurdo trataba de contrarrestarlo moviéndolo para forzar sus errores. Y tanto peleó, tanto martilló el argentino en busca de su oportunidad, que la tuvo en el momento en que más lo necesitaba: en el duodécimo game, cuando los nervios pesaban, el de más temple fue él. Le jugó a Fognini con mucho riesgo, forzó sus equivocaciones y se llevó un break clave para cerrar el set en 7-5. El argentino daba un paso más y ponía al local, que cada vez daba más señales de cansancio, en la necesidad de buscar un milagro.

Encontró un respiro Fognini en el comienzo del tercer set, cuando le quebró a un Delbonis impreciso. El argentino no estaba dispuesto a hacerle nada fácil, y cuando lo sorprendió en nuevo bajón le devolvió el break en el cuarto game. Ahí el local destrozó su raqueta y Delbo se enredó en un reclamo con el árbitro para que le dieran una advertencia. Fue a sacar desconcentrado y volvió a ceder un break. Había que volver a remar. El italiano empezó a jugar mejor y a marcar diferencias. Ahora sin rastros de cansancio, no sentía el peso de los tiros de Delbonis y se defendía muy bien. Así, no extrañó que con un nuevo quiebre se llevara el set por 6-3.

En el cuarto set, los nervios empezaron a jugar su papel. Delbonis, acaso ya algo cansado también, tomaba menos riesgos y entonces Fognini no salía de su foco. Cuando apretó más, tuvo una chance de quebrar en el séptimo game pero no la pudo aprovechar. Y en el juego siguiente, luego de haber arrancado 30-0 arriba, cometió algunos errores y le entregó al italiano el break. Con toda la gente empujándolo hacia adelante, Fognini sacó entonces para el set pero no pudo ganar ni un solo punto. La tensión iba y venía de un lado al otro de la red. Y el décimo game se jugó en medio de un estadio que se había convertido en una caldera. Cuatro puntos de set tuvo que levantar Delbonis para poder ponerse 5-5. Y en el siguiente, apareció la gran chance. A Fognini volvió a pesarle sacar en el momento clave y cuando quedó break point dejó su revés en la red. Delbo tenía la gran chance de sacar para partido. Fognini salvó dos match points, el segundo de ellos con un passing increíble. Pero en el tercero, cuando Fogna tiró el enésimo drop, el argentino sacó de la manga un globo para desairarlo y cerrar una sufrida victoria. De esas que se recuerdan toda la vida.

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