Del Potro: el objetivo de ser N°1 justifica toda ausencia en la Copa Davis

Parece una historia de nunca acabar. La relación entre Juan Martín Del Potro y la Copa Davis sigue sumando aristas, y el horizonte de un acuerdo para el bien común se vislumbra cada vez más lejano y borroso. Mientras tanto, Argentina sufre y tendrá que jugar un repechaje para evitar descender de la elite del Grupo Mundial tras 13 años.

¿Qué tiene que ver la ausencia de Del Potro con este penoso presente del tenis argentino en el máximo certamen a nivel países? Mucho, por no decir todo. El equipo presentado por el capitán Martín Jaite en la serie ante Italia en Mar del Plata contaba con muy pocos pergaminos para soñar con un triunfo, y las actuaciones de Juan Mónaco, Eduardo Schwank y Horacio Zeballos (con la excepción de Carlos Berlocq, que dio el único punto) terminaron siendo una (esperada) decepción.

¿Si estaba Del Potro se ganaba la serie? Aunque el deporte es siempre improbable y dentro de los límites de un court todo puede pasar, sonaría ridículo pensar en que, con el tandilense en plenitud, el equipo italiano, de 2° o 3° orden entre las potencias del tenis, pudiera hacerse tan fuerte jugando como visitante como finalmente sucedió.

Pero claro, deportivamente hablando, Argentina es un país en el que se suele valorar más la lengua que las aptitudes. El discurso barato que los resultados. El ”humo” sobre el éxito en sí. Quizás esto explique la vergonzosa reprobación del público argentino el último fin de semana, cuando cantó en contra de Del Potro mientras su equipo era superado por todos lados por los europeos.

Curiosamente, algunos de esos cantos contra el tandilense también se habían escuchado el año pasado en el Parque Roca, pero dentro del vestuario, en la intimidad del festejo tras el triunfo frente a Alemania por primera ronda. Tras esto, los jugadores, con David Nalbandian a la cabeza, intentaron negar lo innegable, pero ya era demasiado tarde.

Lo cierto es que Del Potro tomó la decisión de no jugar la Copa Davis por varios motivos. El ”políticamente correcto” es tan cierto como valedero: priorizar su carrera personal en el circuito, en donde hace ya mucho tiempo se codea con los grandes. Sin ir más lejos, hoy está 4° en el ranking ATP y con grandes chances de quedar 3°, sólo superado por dos ”monstruos” como Rafael Nadal y Novak Djokovic.

Pero claro, esta razón no le alcanza al siempre necesitado de demagogia público argentino, que no termina de entender que el tenis es un deporte individual, en el que sobresalís sólo por lo que hacés dentro de la cancha o fracasás por errores propios, sin necesidad de un tercero.

Por esto, Del Potro estuvo de la vereda de enfrente de un histórico jugador ”copero” como David Nalbandian, que siempre priorizó las series de la Davis y por eso se ganó el amor del público. Quizás el detalle radica en que, cuando el cordobés comenzó a ponderar exageradamente su prioridad por defender al país, su nivel tenístico ya no le permitía pelear ni siquiera para entrar al top ten. En otras palabras, y hablando mal y pronto, ”no le quedó otra” que hacerlo.

Pero además de sus constantes diferencias con Nalbandian, pelea incluida en la final perdida ante España en Mar del Plata, existe mucha rispidez entre Del Potro y la Asociación Argentina de Tenis, ya que los popes del deporte en el país nunca le dieron al tandilense el espacio que merecería por los logros obtenidos en su carrera profesional. ”Un doble discurso hipócrita”, calificó el jugador a la actitud de la Asociación en la recordada carta que le envió el año pasado.

Todos estos inconvenientes parecen difíciles de recomponer y por eso, pese a que desde la AAT ya intentaron el ”manotazo de ahogado” de convencer a Delpo para que se sume a jugar el repechaje, no se vislumbra un final feliz para esta historia.

Hubo un momento en que Lionel Messi era valorado e idolatrado en todo el mundo, menos en su país, achacado porque ”en la Selección no juega como el Barcelona”. Juan Martín Del Potro está sufriendo algo parecido: es respetado en todo el mundo, está entre los cuatro mejores jugadores del planeta y en su tierra es insultado, ninguneado y desvalorizado. Acá, en la tierra del ”humo”.

El tenis es un deporte de egos, seguramente el peor de todos en ese sentido. El que entiende cómo manejarse, triunfará y tendrá siempre como objetivo posible ser el mejor de todos. El que así no lo entienda, estará cada vez más acostumbrado a jugar repechajes.

Pablo Rodríguez Denis @pablordenis para MinutoUno

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