Marcos Patronelli prefiere no hablar del segundo puesto que obtuvo en la categoría cuatriciclos en el primer Dakar sudamericano, logro que lo convirtió en toda una revelación en su debut en el rally más duro del mundo y en cambio prefiere concentrarse en lo que será el día a día de la edición 2010 y en las ventajas de su nueva máquina: una Yamaha Raptor 400.

 

 

El piloto de Las Flores corrió en la edición pasada con Can Am y a lo largo del año mantuvo negociaciones con el fabricante canadiense, pero finalmente optó por Yahama porque “ofrecían más ventajas y más competitividad”.

 

Patronelli no deja lugar la polémica con su ex equipo y se limita a expresar su reconocimiento por las “buenas cosas” y logros que cosecharon juntos, mientras se frota las manos pensando en el 2 de enero, cuando el Dakar inicie su marcha por arduos 9.000 kilómetros y dos cruces de Los Andes incluidos.

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“Estoy a full, con una ganas bárbaras de que se largue el Dakar. Además, esta vez formo equipo con mi hermano y voy a correr con una Yamaha”, expresa con expectativa pero con total tranquilidad este chico de 28 años que parece totalmente ajeno al revuelo que generó su participación en la edición pasada.

 

Es que para Marcos Patronelli la hazaña del primer Dakar sólo se tradujo en un reconocimiento a esos interminables kilómetros, a las horas de poco sueño, al calor extremo y a todos aquellos que lo acompañaron, a su familia y a la gente de su Las Flores natal, donde se subió a una moto casi al mismo tiempo en que empezaba a caminar.

 

“La familia es fierrera y todo arrancó como un juego, desde los tiempos en que con mi hermano andábamos en una motito por el patio de casa desde que éramos así de chiquitos”, rememora Patronelli con total naturalidad mientras pone su mano a unos escasos 50 centímetros del suelo.

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Lejos en el tiempo de la emoción que sintió el 17 de enero pasado cuando llegó segundo y dijo que quería ganar su segundo Dakar, Patronelli pone ahora la cabeza en frío y recuerda que el rally “es largo” y que lo importante es “ir con calma y aprovechar las etapas rápidas”.

 

Más allá de sus participaciones en el campeonato local de enduro, junto a su hermano Alejandro, Marcos se entrenó durante todo el año muy fuerte en la parte física y –por supuesto- sumó miles de kilómetros sobre su nuevo cuatriciclo Yamaha.

 

“Entreno por casa, en general hago entre 500 a 600 kilómetros por jornada, pero el otro día me estiré hasta los 800”, revela el piloto de Las Flores, y recalca que este trabajo “es fundamental” para afrontar un desafío como el Dakar.

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Estos kilómetros también le sirvieron para evaluar a su nuevo Yahama 400, con los que afrontará su segundo Dakar.

 

“Estoy contento, súper agradecido con el equipo (Yahama Racing) porque su apoyo es muy importante. El Dakar lo gana el equipo”, enfatizó.

 

Patronelli dijo que su nuevo ‘cuatri’ “es más ágil, más deportivo y más competitivo”, factores que lo hacen llegar muy tranquilo y con las mejores expectativas al rally.

 

¿Las claves para afrontar este Dakar? “Tranquilidad, pensar etapa por etapa y ser muy cuidadoso a partir de Fambiala porque el que pasa Chile tiene la puerta abierta para llegar al final”, según la receta del propio Marcos Patronelli.

 

Telam

 

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