Según Mendoza Gol, si el trámite del partido es favorable, hay que jugar. Si por el contrario el panorama es gris, también hay que jugar. Si el equipo rival se mete atrás, la pelota siempre se debe entregar redondita y nunca rifarse. Si en el polo opuesto los de enfrente cambian golpe por golpe, lo mismo. Pacífico tiene una filosofía incorporada, la de nunca dejar de ser el protagonista. Total, el premio llega, tarde o temprano. Y así logró batir a un durísimo Club Empleados de Comercio.

La pelota fue propiedad de los dirigidos por Miguel Buxó en todo momento. En el PT, Garay y Marchetti hacían la diferencia formando un tándem indestructible, Azcurra y en menor medida Alaniz desbordaban por las bandas y Cipriani era partícipe constante del juego. Pero no había definición. El Pampa Pérez estaba errático y el arco cada vez se le cerraba más a todo Pacífico.

La decisión de salir a atacar por todos lados y parar tres hombres en defensa (uno con mucha salida como Córdoba) le generó serios riesgos al Lobo alvearense, que en más de una oportunidad pudo haberlo perdido. El CEC tuvo tres claras que no pudo concretar, incluida una increíble de Gordillo debajo del arco cuando ya Molini estaba vencido.

Hasta que la recompensa llegó. Había que esperar, había que sufrir una vez más. Pero los tres puntos se iban a quedar en el Gigante de Cemento. Cipriani guapeó como toda la tarde una pelota que parecía perdida, Riera la entregó redondita para un Marchetti que sacó a relucir su zurda prodigiosa y la clavó al segundo palo del bueno de Márquez. Palo y a la bolsa en 41 del complemento.

Lo de este Pacífico es una cuestión de actitud. La convicción de jugar siempre así, asumiendo los riesgos que hay que asumir. Hasta el momento le permitió meter tres victorias al hilo. Y se viene Gutiérrez, el puntero absoluto de la zona.

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