Artista de estadios y gran público si los hay, Elton John pasó por River en el ’92, por Boca en el 2009 y en su tercera visita al país lo hizo en la cancha de Vélez, el pasado sábado, ante 40 mil personas. Irrumpió en el escenario a las 21:15 y durante más de dos horas hizo bailar y emocionar al público con un inagotable (e inoxidable) repertorio de hits que recorrió sus 40 años de trayectoria.
Enfundado en uno de sus típicos trajes negros con brillos –con iniciales doradas en la espalda– y anteojos azules, el artista le dio la bienvenida a su público agitando sus brazos y se sentó al piano de cola para arrancar con las poderosas ”The Bitch Is Back” y ”Bennie and the Jets”.

De buen humor y con su clásica patita en alto, sir Elton definió a Buenos Aires como ”una de las ciudades más lindas del mundo”, antes de arremeter con ”Grey Seal”, una de las tantas canciones que tocó de su antológico disco Goodbye Yellow Brick Road (1973).

Cuando la banda ya demostraba su poderío, el músico se cargó al hombro la escena e interpretó ”Levon” y ”Tiny Dancer”, poniendo en primer plano su voz, casi intacta pese a su gran derrotero, y sus dotes de gran pianista. ”En este mundo tan lleno de odio y negatividad, es necesario que creamos en el amor”, manifestó antes de ”Believe”.

La lista se volvió imbatible con la seguidilla ”Philadelphia Freedom”, ”Candle in the Wind”, ”Goodbye Yellow Brick Road” y ”Rocket Man”, en la cual se lució, una vez más, con una extensa introducción al piano. La banda –que por momentos saturaba los graves– estuvo comandada por el guitarrista Davey Johnstone –compañero de casi toda su carrera–y el mítico baterista Nigel Olsson.
La catarata de hits siguió con ”Hey Ahab”, en la cual Lisa Stone (una de las cuatro coristas e hija de Rose Stone, miembro de Sly and the Family Stone, y también compañera en los coros) tuvo espacio para lucirse. Siguieron ”I Guess that’s Why They Call it the Blues”, ”Honky Cat”, ”Daniel” y ”Sorry Seems to be the Hardest Word”, entre otros temas.

La versión de ”The One” merece un párrafo aparte. ”Es una vida increíble la de ser artista, viajar por el mundo y compartir tu música con el público”, dijo el músico, que sólo al piano lo ocupa todo. Él, que saluda, ríe, pide aplausos, agradece en forma personal y señalando a los de las primeras filas con un ”thank you” para uno y otro, cuando se sienta solo frente al instrumento y juega con la vocalización de las palabras que tantas veces repitió, con los sonidos que puede tocar con los ojos cerrados, es como un manto que lo cubre todo, y cada tecla resuena en Vélez como si se tratara de un espacio pequeño, con un sonido que envuelve y transporta en su melodía.

Para el final, más clásicos y la despedida y un único bis con ”Your Song”. Y es que entre tanto show de parafernalia, teatrales puestas en escena, y explosiones por donde se lo mire a algunos artistas sólo les basta con buenos músicos, un puñado (o varios en el caso de Elton) de grandes canciones y bellas melodías y su instrumento. Al fin y al cabo, eso es lo intangible y propio del talento.

La ficha

Elton John

Banda: Kim Bullard (teclados), Davey Johnstone (guitarras), Matt Bissonette (bajo), Nigel Olsson (batería), John Mahon (percusión), Lisa y Rose Stone.
Estadio Vélez, 2 de marzo.

 

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