Desde el debut de Veneno y La leyenda del tiempo, el disco de ruptura de Camarón de la Isla, las conexiones entre los palos flamencos y el circuito del rock se hicieron cada vez más frecuentes. El G-5 (es decir, la unión entre Kiko Veneno, Los Delinqüentes, Tomasito y Jairo Perera de Muchachito Bombo Infierno) fue una de las grandes cumbres del mestizaje durante el último lustro: un revoltijo multicultural entre algunos de los músicos más interesantes de Jerez de la Frontera, Sevilla y Barcelona.

En ese sentido, la unión entre Muchachito, Diego Pozo (El Ratón de Los Delinqüentes) y el pintor Santos de Veracruz es uno de sus grandes puntos de fuga. Tres artistas parados y bailando, con guitarras, lienzo y bombo de pie (Tabanco Bomb, según la invención del propio Perera) para tocar el repertorio frenético de Muchachito, algunos inéditos, otras versiones y acaso alguna referencia al grupo del Ratón. Una lección de arte en vivo que este miércoles 23 de mayo tendremos la fortuna de escuchar en Niceto Club. La consigna, según Muchachito, es siempre la misma: ”¡Hagamos el rumba-rock chunait”.

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