La vocera del «gobierno» de Stepanakert, capital de la región, dijo que «la gente teme que los soldados azerbaiyanos puedan entrar en cualquier momento y comenzar las matanzas».

    Las tropas de Azerbaiyán tienen rodeada Stepanakert, la capital de la región de Nagorno Karabaj, un enclave en el que vive una población de mayoría armenia del que reivindicaron el control tras una operación militar relámpago, informaron autoridades de la zona.

    «La situación en Stepanakert es horrible, las tropas azerbaiyanas tienen rodeada la ciudad, están en la periferia», afirmó Armine Hayrapetyan, vocera del «gobierno» del territorio a la agencia de noticias AFP.

    «La gente teme que los soldados azerbaiyanos puedan entrar en la ciudad en cualquier momento y comenzar las matanzas», añadió.

    Los pobladores de Nagorno Karabaj aceptaron deponer las armas tras los enfrentamientos contra las tropas de Azerbaiyán en los que murieron 200 personas

    Hayrapetyan, que representa en la capital armenia, Ereván, el centro de información del «gobierno» de Nagorno Karabaj, dijo que Stepanakert y otras partes del enclave del Cáucaso se quedaron sin la mayoría de los servicios básicos desde la ofensiva relámpago de Azerbaiyán de inicios de semana.

    «No hay luz, gas, comida, gasolina, conexión internet o telefónica», dijo Hayrapetyan. «La gente se esconde en los sótanos», añadió.

    Los pobladores de Nagorno Karabaj aceptaron deponer las armas tras enfrentamientos este martes contra las tropas de Azerbaiyán en los que, según dijeron, murieron 200 personas.

    Ronda de conversaciones

    El jueves, representantes del enclave y del Gobierno azerbaiyano celebraron una primera ronda de conversaciones sobre el futuro de esa región.

    El Gobierno azerbaiyano del presidente Ilham Aliyev dijo que la reunión se celebró en un ambiente «constructivo y positivo» y que ambas partes volverán a reunirse «lo más pronto posible» en busca de un acuerdo sobre la región montañosa que motivó dos guerras entre los países vecinos.

    Las autoridades de facto armenias de Nagorno Karabaj y la agencia de noticias estatal azerbaiyana Azertac dijeron más temprano que el diálogo iba a centrarse en la «reintegración» a Azerbaiyán del territorio, que está dentro de sus límites, pero que tiene una población mayoritariamente armenia.

    Por su parte, el primer ministro armenio, Nikol Pashinian, reveló este viernes la existencia de acuerdos para el envío de ayuda humanitaria a la región, ante una situación que deterioró desde que Azerbaiyán bloqueó el corredor de Lachin, única vía de acceso desde Armenia al disputado territorio.

    «Hay esperanza sobre una mejora de la situación humanitaria. No se descarta que hoy haya grandes envíos de ayuda humanitaria entrando en Nagorno Karabaj», manifestó, aunque relativizó que «por ahora no puede decir cuándo empezarán a ponerse en marcha los acuerdos», consignó la agencia de noticias Europa Press.

    Así, precisó que «la crisis humanitaria continúa» y que «la situación sigue siendo extremadamente tensa», pero dijo que en estos momentos no considera que haya «un peligro directo» para la población civil en Nagorno Karabaj.

    Armenia

    Mientras tanto, en Armenia se desarrolló el cuarto día de protestas opositoras contra el Gobierno por la rendición de Nagorno Karabaj y la negativa de Ereván a involucrarse en un conflicto directo con Azerbaiyán.

    «A lo largo del día fueron detenidas 84 personas», señaló el periódico Aysor, e indicó que entre los arrestados se encuentra uno de los líderes de la oposición, el diputado Andranik Tevanián, quien había anunciado el jueves el inicio de protestas «indefinidas» contra el Gobierno de Pashinian.

    En el marco de esas protestas, varios manifestantes lanzaron pintura roja contra la fachada de la sede de la Embajada de Rusia, país que tiene a su cargo una fuerza de paz para garantizar que no ocurra violencia como la que se vivió esta semana en Nagorno Karabaj.

    Las autoridades indicaron que varias personas se aproximaron a la Embajada y lanzaron tres bolsas con pintura roja en su interior contra la entrada principal antes de abandonar la zona, según informaciones del portal de noticias Armtimes.

    El conflicto por el control de la región, que generó una guerra entre 1988 y 1994 y otra en 2020, arrastró desde siempre a las potencias regionales, sobre todo a Rusia y Turquía.

    Mientras que Moscú asumió un rol de mediador, Turquía apoya decididamente a su aliado Azerbaiyán.