Las ráfagas de viento superaron los 150 kilómetros por hora. Se reportaron voladura de techos, caída de postes, árboles tumbados, carteles y pilares tirados y rotura de vidrios.

    El intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, estimó que «cerca de 200 familias vieron afectadas sus viviendas particulares» por el temporal de viento que sopló en esa ciudad chubutense, con ráfagas que superaron los 150 km. por hora de intensidad.

    Entre la madrugada del lunes y la tarde del martes se recibieron al menos 800 llamados a los teléfonos de emergencia desde viviendas residenciales y comercios, que reportaron voladura de techos, caída de postes, árboles tumbados, cartelería y pilares tirados y rotura de vidrios en edificios.

    «Nuevamente nos tocó atravesar otra emergencia climática que se suma a las tantas que enfrentamos en los últimos tiempos y, sin embargo, Comodoro está en funcionamiento, por lo que quiero agradecer especialmente a la cooperativa de servicios públicos y al personal municipal, que han trabajado de manera incansable para poner a la ciudad en condiciones» dijo el intendente Luque a Télam.

    El temporal de viento provocó el hundimiento de dos embarcaciones pesqueras que estaban amarradas al muelle de Caleta Córdova, sin que se reportaran heridos, pues no había tripulantes a bordo.

    El meteoro también provocó la salida del servicio del aeropuerto, cuyo edificio quedó muy afectado por la voladura de la estructura y la rotura de vidrios, aunque volvió a operar, sin que se registren daños personales.

    El intendente Luque agradeció «a la colaboración del Gobierno nacional que se puso a disposición y colabora con las soluciones» y advirtió que «ahora el desafío es colaborar y ayudar a los más vulnerables».

    Según el relevamiento efectuado por Télam, a muchas viviendas se les voló el techo de chapa y otras se quedaron sin energía, por el derrumbe de los postes que sostienen el tendido.

    A ese panorama se agregan cuadros de vulnerabilidad extrema como la familia de Yanina Flores, a quien el viento le derribó la precaria construcción de chapa en la que residía con su familia.

    «Se nos cayó la casita, yo alcancé a salir con mi hija y mi pareja con el otro nene de entre las chapas, estamos vivos de milagro y apenas si pudimos recuperar algunas cosas. Ni el guardapolvito pude rescatar», describió entre llantos a Télam Yanina, quien reside en el barrio Cerro Solo.